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¿Llegará a existir el teletransporte?

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Todos hemos soñado con el teletransporte alguna vez. En la era de la globalización y de la hiperconexión, en la que podemos comunicarnos con cualquier persona del planeta gracias a las nuevas tecnologías, lo único que parece faltarnos es el teletransporte. Evitar los atascos, las horas de avión y el cansancio de los largos viajes es un sueño que puede que nunca se convierta en realidad. ¿O sí?

Los avances del teletransporte cuántico

La mayoría de nosotros entendemos por teletransporte, palabra que, por cierto, no está incluida en el Diccionario de la Real Academia Española, como una tecnología capaz de trasladarnos de manera instantánea de un lugar a otro. Lo hemos visto en diversas películas de ciencia ficción como Star Trek, aunque el sistema que se mostraba en esta saga no tenía ninguna base científica.

Los físicos, por su parte, tienen una visión más amplia de este fenómeno y están llevando a cabo diversos estudios. Hace unos meses unos investigadores chinos consiguieron grandes avances en el campo del teletransporte cuántico, logrando transmitir información a lo largo de varios kilómetros en dos ciudades distantes: Hefei en China y Calgary en Canadá.

De momento, solo se puede teletransportar información

Pero, estamos hablando únicamente de información, no de materia, ni de objetos, ni mucho menos de seres humanos. Estos estudios han constatado que se pueden transportar fotones y partículas elementales como si fueran ondas electromagnéticas. Sin embargo, los objetos y las personas no solo estamos formados por partículas, sino también por interacciones de las mismas, lo que complica bastante el tema de la teletransportación.

En el caso de los objetos, para poder teletransportarlos, deberíamos desintegrarlos por completo y luego volver a recomponerlos cuando lleguen a su destino. Se desconoce aún cómo hacerlo, así como qué energía se podría utilizar. Con los seres humanos, todavía es más difícil porque poseemos conexiones cerebrales que conforman recuerdos, emociones y sentimientos, que habría que recomponer cada vez que nos teletransportásemos, por lo que lo más aconsejable sería tener una copia de nuestros átomos en el otro punto al que queremos transferirnos. A esto hay que añadir que el estado cuántico de nuestros átomos cambia constantemente, pero continuamos siendo la misma persona, de forma que transmitir los estados cuánticos no significa transportar a la persona.

Todo esto suena difícil, pero no tiene por qué ser imposible. De momento, los científicos continúan investigando la teletransportación cuántica y han llegado, incluso, a realizar la primera teletransportación de una partícula a un satélite en órbita. Concretamente, han enviado una cadena de fotones que conforman una clave cifrada. De igual modo, un grupo de científicos de la Universidad de Yale (Estados Unidos) ha logrado teletransportar una puerta cuántica entre dos unidades de información (bits) cuánticos (qubits), a demanda. Este estudio podría suponer el inicio de los “ordenadores cuánticos”, capaces de alcanzar grandes velocidades y de “teletransportar” información.

Aún estamos lejos de poder ir de una punta a otra del planeta en cuestión de segundos, pero quizás nuestros nietos sí que disfruten de la inmediatez del teletransporte. El tiempo lo dirá.

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